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25 de abril de 2014
16 de junio de 2013
Goles con acento croata
La segunda salida del Sporting ha llegado sólo cinco días
después de que Juan Pablo confirmara su marcha. Siete temporadas y más de un
centenar de partidos después, Mate Bilic se despide del equipo asturiano. El
próximo 30 de junio finalizará su contrato con la entidad rojiblanca, que no
contempló la opción de prolongar la estancia del delantero balcánico. Al igual
que el guardameta leonés, Bilic se despedía del conjunto rojiblanco por medio
de unas líneas que publicaba la web oficial del club:
Llegó al Sporting por primera vez en el mercado de verano del año 2003, cedido por el Zaragoza. El croata ya sabía lo que era jugar en Primera División, pues jugó con el equipo maño durante la temporada 01-02- donde coincidió con David Villa-, pero afrontaba con ilusión el reto de devolver al Sporting a la elite. Bajo las órdenes de Marcelino García Toral, el delantero de Split disputó cuarenta y un encuentros y marcó quince tantos que le convirtieron en el máximo goleador del equipo. Los rojiblancos, sin embargo, se quedaron a las puertas del ascenso, que se le escapó a falta de ocho jornadas para el final de la liga.
Al término de esa temporada, fue traspasado por el Zaragoza al Córdoba, después de dos temporadas de cesiones. De ahí pasó al Lleida y, finalmente, al Rapid de Viena, donde estuvo una campaña y media. Mientras tanto, el Sporting, que se había puesto bajo el mando de Manolo Preciado, luchaba por volver a Primera División.
Llegó el mes de diciembre del 2007, el equipo gijonés estaba en la tercera posición de la tabla, con treinta y un puntos, pero le faltaba gol. Así que recurrió al mercado de invierno para reforzar el ataque rojiblanco. La negociación con el Rapid de Viena fue larga, pero finalmente se logró el objetivo: Mate Bilic regresaba a Gijón, después de lograr la carta de libertad con el club austriaco. En el primer partido del año 2008, el ariete de Split volvía a vestir la elástica rojiblanca. Ese año, el croata jugó veintidós partidos y anotó diez goles. Su último tanto, quizá el más especial, pues contribuyó a darle la victoria al Sporting en el partido del ascenso ante el Eibar.
Después de diez años, el conjunto asturiano retornaba a la ‘Liga de las estrellas’. La temporada 08-09 fue la más prolífica en Primera División para Mate Bilic. Anotó doce goles y jugó treinta y siete partidos, veintidós de ellos como titular. Su mejor partido probablemente fuera el Sevilla 4- Sporting 3, en el que el croata logró su primer hat trick en las filas rojiblancas.
Su mejor año llegaría, sin duda, una campaña después. En octubre del 2009 llegaba su primera convocatoria con la selección absoluta de Croacia, una llamada que, como confesó el propio Bilic, le pilló desprevenido, pues no se la esperaba. Debutó con el combinado balcánico en un partido amistoso ante Liechtenstein y anotó dos goles del contundente 5-0 con el que finalizó el juego. Su estreno oficial llegó una semana después, en un partido de Clasificación para el Mundial de Sudáfrica. De vuelta en la liga española, Bilic disputó aquella temporada treinta y un partidos con el Sporting y anotó cinco goles.
Sin embargo, su protagonismo en el equipo asturiano fue decayendo paulatinamente las siguientes temporadas. En la campaña 10-11 sólo jugó dieciocho partidos, dejando por primera vez en muchos años su casillero de goles vacío. Esta situación llevó al ariete balcánico a plantearse una salida del Sporting en el verano del 2011, aunque finalmente se quedó en Gijón.
La temporada 11-12 no trajo mejor fortuna para Bilic, ni en el plano colectivo, por el descenso a Segunda División, ni en el plano personal: Veinte partidos disputados, uno de ellos como titular, y cuatro goles anotados. Su último gol en Primera División lo marcó en Cornellá- El Prat, ante el Espanyol.
De nuevo en Segunda División y bajo la dirección de Manolo Sánchez Murias y Sandoval, que se hizo cargo del equipo en octubre, Bilic recuperó el protagonismo perdido a base de esfuerzo y, sobre todo, de goles. El ariete balcánico jugó treinta y dos partidos en los que batió la portería contraria en once ocasiones. Junto a David Rodríguez, ha sido el máximo goleador de un Sporting que tuvo que conformarse con la décima posición en la tabla.
Volverá a Gijón
El Sporting luchará de nuevo por el ascenso la próxima temporada, aunque esta vez lo
hará sin el ‘9’ croata sobre el césped de El
Molinón. Siete temporadas dan para mucho y Mate Bilic ha sabido aprovecharlas.
Sacrificio, lucha, constancia y un buen olfato goleador hacen del delantero
balcánico un jugador querido en Gijón, un cariño que se ha ganado a pulso sobre
los terrenos de juego.
Su futuro aún está en el aire, pero el futbolista de Split maneja varias ofertas, tanto de la liga española, como del extranjero. En los últimos días ha sonado con fuerza para el Córdoba, aunque por el momento se trata sólo de un rumor. Por ahora sólo piensa en disfrutar de sus vacaciones con su familia y desconectar del fútbol por unos días.
Bilic se despide del Sporting y de Gijón, pero ya ha avisado que no se trata de un adiós para siempre y que algún día quiere volver. «Aquí me he sentido como uno de vosotros, es mi segunda casa. Y, esté o no esté aquí, voy a venir con frecuencia a Gijón e intentaré quedarme mucho tiempo».
Se hará extraño no ver al croata dejándose la piel en cada partido o celebrando goles en El Molinón; no escuchar su particular acento croata en las ruedas de prensa; ver un nombre distinto sobre el dorsal número 9. Se te echará de menos, Mate Bilic.
Mi gratitud a la afición, dirigentes, técnicos, compañeros y empleados del Real Sporting. No olvidaré nunca mi paso por El Molinón. Han sido los años más felices de mi vida deportiva. Nos vemos pronto por Gijón. Muchísimas gracias. Hvala.Atrás quedan unos números redondos del futbolista de Split: 207 partidos disputados con la camiseta del Sporting, 106 de ellos en Primera División, 59 goles y un ascenso a la elite del fútbol español en dos etapas como rojiblanco. Siete campañas en Gijón que quedarán en el recuerdo del ariete balcánico, una ciudad de la que se lleva el cariño de toda una afición. Sin olvidar que sus dos hijos, Karla y Marko, son gijoneses de nacimiento.
Llegó al Sporting por primera vez en el mercado de verano del año 2003, cedido por el Zaragoza. El croata ya sabía lo que era jugar en Primera División, pues jugó con el equipo maño durante la temporada 01-02- donde coincidió con David Villa-, pero afrontaba con ilusión el reto de devolver al Sporting a la elite. Bajo las órdenes de Marcelino García Toral, el delantero de Split disputó cuarenta y un encuentros y marcó quince tantos que le convirtieron en el máximo goleador del equipo. Los rojiblancos, sin embargo, se quedaron a las puertas del ascenso, que se le escapó a falta de ocho jornadas para el final de la liga.
Al término de esa temporada, fue traspasado por el Zaragoza al Córdoba, después de dos temporadas de cesiones. De ahí pasó al Lleida y, finalmente, al Rapid de Viena, donde estuvo una campaña y media. Mientras tanto, el Sporting, que se había puesto bajo el mando de Manolo Preciado, luchaba por volver a Primera División.
Llegó el mes de diciembre del 2007, el equipo gijonés estaba en la tercera posición de la tabla, con treinta y un puntos, pero le faltaba gol. Así que recurrió al mercado de invierno para reforzar el ataque rojiblanco. La negociación con el Rapid de Viena fue larga, pero finalmente se logró el objetivo: Mate Bilic regresaba a Gijón, después de lograr la carta de libertad con el club austriaco. En el primer partido del año 2008, el ariete de Split volvía a vestir la elástica rojiblanca. Ese año, el croata jugó veintidós partidos y anotó diez goles. Su último tanto, quizá el más especial, pues contribuyó a darle la victoria al Sporting en el partido del ascenso ante el Eibar.
Después de diez años, el conjunto asturiano retornaba a la ‘Liga de las estrellas’. La temporada 08-09 fue la más prolífica en Primera División para Mate Bilic. Anotó doce goles y jugó treinta y siete partidos, veintidós de ellos como titular. Su mejor partido probablemente fuera el Sevilla 4- Sporting 3, en el que el croata logró su primer hat trick en las filas rojiblancas.Su mejor año llegaría, sin duda, una campaña después. En octubre del 2009 llegaba su primera convocatoria con la selección absoluta de Croacia, una llamada que, como confesó el propio Bilic, le pilló desprevenido, pues no se la esperaba. Debutó con el combinado balcánico en un partido amistoso ante Liechtenstein y anotó dos goles del contundente 5-0 con el que finalizó el juego. Su estreno oficial llegó una semana después, en un partido de Clasificación para el Mundial de Sudáfrica. De vuelta en la liga española, Bilic disputó aquella temporada treinta y un partidos con el Sporting y anotó cinco goles.
Sin embargo, su protagonismo en el equipo asturiano fue decayendo paulatinamente las siguientes temporadas. En la campaña 10-11 sólo jugó dieciocho partidos, dejando por primera vez en muchos años su casillero de goles vacío. Esta situación llevó al ariete balcánico a plantearse una salida del Sporting en el verano del 2011, aunque finalmente se quedó en Gijón.
La temporada 11-12 no trajo mejor fortuna para Bilic, ni en el plano colectivo, por el descenso a Segunda División, ni en el plano personal: Veinte partidos disputados, uno de ellos como titular, y cuatro goles anotados. Su último gol en Primera División lo marcó en Cornellá- El Prat, ante el Espanyol.
De nuevo en Segunda División y bajo la dirección de Manolo Sánchez Murias y Sandoval, que se hizo cargo del equipo en octubre, Bilic recuperó el protagonismo perdido a base de esfuerzo y, sobre todo, de goles. El ariete balcánico jugó treinta y dos partidos en los que batió la portería contraria en once ocasiones. Junto a David Rodríguez, ha sido el máximo goleador de un Sporting que tuvo que conformarse con la décima posición en la tabla.
Volverá a Gijón
El Sporting luchará de nuevo por el ascenso la próxima temporada, aunque esta vez lo
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| Foto: @AndreaF1992 |
Su futuro aún está en el aire, pero el futbolista de Split maneja varias ofertas, tanto de la liga española, como del extranjero. En los últimos días ha sonado con fuerza para el Córdoba, aunque por el momento se trata sólo de un rumor. Por ahora sólo piensa en disfrutar de sus vacaciones con su familia y desconectar del fútbol por unos días.
Bilic se despide del Sporting y de Gijón, pero ya ha avisado que no se trata de un adiós para siempre y que algún día quiere volver. «Aquí me he sentido como uno de vosotros, es mi segunda casa. Y, esté o no esté aquí, voy a venir con frecuencia a Gijón e intentaré quedarme mucho tiempo».
Se hará extraño no ver al croata dejándose la piel en cada partido o celebrando goles en El Molinón; no escuchar su particular acento croata en las ruedas de prensa; ver un nombre distinto sobre el dorsal número 9. Se te echará de menos, Mate Bilic.
13 de junio de 2013
López Garai se incorpora al Sporting
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| Foto: cordobadeporte.com |
Se trata de un mediocentro de corte defensivo y contención,
muy hábil en la recuperación, solidario en el juego y con mucha experiencia en
Segunda División, la categoría en la que se ha forjado. Esta temporada ha
disputado 41 partidos con la elástica verdiblanca, todos ellos como titular,
llegando a marcar seis goles. Es la primera vez que alcanza esa cifra de
tantos, pues no se trata de un jugador con excesiva llegada al área rival.
López Garai representa el paradigma del futbolista que pasa
desapercibido sobre el terreno de juego, pero cuya labor ‘underground’- el
trabajo sucio- es fundamental para el equipo. De hecho, ha sido una pieza clave
en todos los equipos por los que ha pasado. Si a todas estas cualidades
añadimos su compromiso y entrega en los terrenos de juego tenemos un gran
refuerzo para el mediocampo rojiblanco.
El futbolista de Barakaldo confirmaba su marcha del Córdoba
el pasado lunes y el martes se despedía del club andaluz en rueda de prensa.
«Mi decisión de abandonar el club es porque pienso que mi etapa aquí ha
acabado. A nivel personal no sé si mi rendimiento iba a ser mejor de lo que he
dado hasta ahora, pero tenía la sensación de que todo lo que venía a partir de
ahora hacia mí iba a ser a peor, y antes de acabar con esa sensación prefería
marchar», reconocía López Garai, que ve en el Sporting un equipo con más
opciones de lograr el ascenso. Así lo explicaba en una entrevista concedida al
diario asturiano La Nueva España: «Creo que es un proyecto para estar en
Primera División. Tenía tres años más de contrato en Córdoba, tenía a la gente
bastante contenta y a título personal estaba muy feliz, pero cuando te llama un
Sporting y sabes que realmente tiene muchas opciones de estar entre los mejores
y que le va a tocar ascender pronto, sí o sí, no hay mucho que pensar». Incide
especialmente en el reto del ascenso, pues es la principal razón que le ha
llevado a Gijón: «Mi fichaje por el Sporting no tiene otra lectura que la de
intentar subir a Primera División e intentar estar entre los mejores. No se
debe a años de contrato, porque en Córdoba tenía más; no se debe a lo
económico, porque las cantidades son muy similares a las que tenía allí. Así
que todo es un reto ambicioso por ascender a Primera».
Cuando le preguntan por lo que puede aportar a su nuevo
equipo, López Garai es claro y directo: «Experiencia, por supuesto, equilibrio
en el centro del campo, intentar dar tranquilidad al equipo en el juego,
participar del juego ofensivo del equipo, intentar ayudar a mis compañeros más
cercanos en labores defensivas. Soy un sostén para el centro del campo e
intento dar dinamismo al juego y seguir creciendo futbolísticamente y como
persona».
En busca del ascenso perdido
Aritz López Garai
(Barakaldo, 6 de noviembre de 1980) comenzó su carrera futbolística en el
modesto Indartsu Club, de la localidad vizcaína de San Miguel de Basauri, para
luego incorporarse a las categorías inferiores del Athletic de Bilbao. Siendo
jugador del equipo de División de Honor llegó a realizar pruebas con el
Atlético de Madrid y el Fútbol Club Barcelona, pero finalmente regresó a Lezama [1].
Permaneció una campaña más en el conjunto juvenil y después fue cedido al
Basconia de Tercera División, en el que estuvo dos años. Debutó en Segunda
División B durante la temporada 01-02, en la que volvió a ser cedido por el
Athletic de Bilbao, en este caso a la SD Gernika.
Sus pasos le
llevaron en el verano del 2002 al UB Conquense, que también jugaba en la
categoría de bronce del fútbol español, y con el que disputó su primera
promoción de ascenso a Segunda División en la temporada 04-05, aunque el Real
Madrid Castilla acabó eliminándoles. Fue en el conjunto de Cuenca donde empezó
a mostrar su mejor nivel y sus grandes cualidades como mediocentro defensivo,
lo que le llevó a fichar por la Unión Deportiva Salamanca en el 2005. En las
filas del conjunto charro lograría su primer ascenso a la categoría de plata
del fútbol español durante la temporada 05-06. Un año después llegaba su debut
en Segunda, en el primer encuentro de la temporada, ante el Real
Murcia. Disputó treinta y siete encuentros aquel año y anotó dos goles.
Acostumbrado a no
pasar demasiado tiempo en un mismo equipo, López Garai volvió a
cambiar de club
en el verano del 2007 y fichó por el Castellón, que también militaba en Segunda
División. En su primer año como jugador blanquinegro disputó 39 partidos y
marcó cuatro goles, su mejor registro goleador hasta la presente campaña. Al
año siguiente, bajo las órdenes de Abel Resino y de Paco Herrera desde el mes
de febrero, jugó 36 partidos. Pese a los intentos del Castellón por subir a
Primera División en ambas temporadas se quedó a las puertas del ascenso y
López Garai decidió cambiar de aires. El mediocentro vasco quería sacarse la
espina clavada de jugar en la elite y fichó por el Celta de
Vigo en el verano del 2009. En su primer año como celtiña, López Garai disputó
cuarenta encuentros y anotó un gol, aunque el equipo acabaría luchando por la
permanencia y no por el ascenso. Totalmente diferente fue su segunda campaña
con el equipo blanquiazul, en la que estuvo bajo las órdenes de un viejo
conocido: Paco Herrera. El Celta de Vigo finalizó la liga en la sexta posición,
lo que le daba acceso al play off de ascenso, pero en la primera ronda, tras
empatar a un gol la eliminatoria con el Granada, cayó derrotado en la tanda de
penaltis.
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| Foto: www.pampamorellut.com |
De nuevo el
futbolista vizcaíno se quedaba a un paso de saborear el ascenso y optó por
volver a cambiar de aires, poniendo rumbo al Córdoba. Con el equipo verdiblanco
finalizó la temporada en el sexto puesto- otra vez- aunque volvía a caer
eliminado en la primera eliminatoria, ante el Valladolid. No le fueron mejor
las cosas al Córdoba en la temporada que acaba de finalizar, pues el combinado
andaluz acabó en mitad de la tabla. En las dos temporadas que estuvo en
Córdoba, Aritz López Garai jugó ochenta y dos partidos y marcó seis goles.
Ahora, como nuevo jugador del Sporting,
afronta una nueva e ilusionante etapa en la que tratará de conseguir la meta que se
la escapado en todos estos años: Primera División.
[1] http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD03/PUB/2001/11/24/EMD20011124034MDV.pdf
MUNDO DEPORTIVO, Javier R. Beltrán. 2001.
12 de junio de 2013
Juan Pablo, un guardián de Primera
Alcanzar la cifra mágica de cien encuentros en Primera
División con un mismo equipo no se consigue así como así. Juan Pablo lo ha
logrado en sólo tres campañas con la camiseta del Sporting. Tres temporadas
para el recuerdo del guardameta leonés, que se despedía ayer del equipo
asturiano. Y lo hacía a través de una sencilla y directa carta que publicaba la
web oficial del club gijonés:
Estas pocas palabras son para dar las gracias por estos cuatro años que he vivido.GRACIAS a todos y cada uno de los que durante estos cuatro años han compartido alegrías y sufrimientos conmigo.GRACIAS a todos los sportinguistas que han hecho que me sintiera como en mi casa desde el primer día.GRACIAS a todos mis compañeros por ser mi escudo en el campo y por ser capaces de llevar a su máximo exponente el significado de la palabra equipo.GRACIAS por haberme dado la oportunidad de conocer a grandes personas que están al otro lado de la línea de cal en una labor invisible para la mayoría, pero que convierten el trabajo del campo en más fácil.Hoy pongo fin a esta etapa en el Sporting, deseando que los éxitos vuelvan más pronto que tarde y con la seguridad de que Gijón será siempre mi casa.GRACIAS.Juan Pablo
Llegó al Sporting sin hacer mucho ruido, tras una mala temporada en el Numancia que acababa de consumar su descenso a Segunda División. Pese a ser el portero más goleado de la categoría aquella campaña- 64 tantos en 37 partidos- su carta de presentación le mostraba como un guardameta fiable y venía dispuesto a aportar su veteranía al combinado que dirigía Manolo Preciado y a disputarle el puesto a Iván Cuéllar.
Una desafortunada lesión del emeritense en el último partido de la pretemporada le permitió a Juan Pablo debutar con la elástica rojiblanca en el primer partido de liga, nada menos que en el Camp Nou. El leonés se fue afianzando bajo los palos jornada tras jornada y ya fue imposible arrebatarle el puesto. Seguridad, buenos reflejos y agilidad, las tres cualidades que destacaron al ex portero del Numancia y le convirtieron aquella campaña en el noveno portero menos goleado de Primera División (51 tantos en 38 partidos).
La temporada 10-11 quedará en el recuerdo de los sportinguistas por ser una de las más completas de los últimos tiempos. Ese año la línea defensiva tuvo un especial protagonismo, logrando ser la tercera menos goleada de toda Primera División. Sólo Barcelona y Real Madrid quedaron por delante del Sporting. Sin embargo, los goles encajados esa temporada- 42- se los repartieron Juan Pablo y Cuéllar. El guardameta leonés comenzó siendo titular, pero Cuéllar se hizo con el puesto al final de la primera vuelta. Una rotura fibrilar en El Madrigal volvió a darle la alternativa a Juan Pablo, que se mantuvo bajo los palos hasta el final de temporada. En total disputó veinticinco partidos y encajó treinta goles.
En su tercera temporada con la camiseta del Sporting, Juan Pablo volvió a ser el dueño de la portería y jugó treinta y siete partidos. Acabaría la Liga con sesenta y cinco goles encajados, el peor registro desde su llegada a Gijón. Aunque la peor noticia fue el descenso a Segunda División tras cuatro años en la elite del fútbol español.
Si la participación durante la temporada 2010-2011 fue irregular para el meta leonés, más lo sería la campaña que acaba de finalizar. El Sporting, con Manolo Sánchez Murias en el banquillo, iniciaba una nueva etapa en Segunda División, con el firme objetivo de retornar a la Liga de las estrellas. En la portería, tres opciones para la titularidad: Juan Pablo, Cuéllar y Raúl Domínguez. El guardameta leonés fue el elegido por Manolo para defender la meta en la primera jornada de Liga y se mantuvo bajo los palos hasta la sexta jornada, cuando el técnico gijonés optó por Cuéllar. Sin embargo, en el partido ante el filial del Barcelona en el Mini Estadi, el emeritense fue expulsado y Juan Pablo volvía a la portería gijonesa, donde se mantendría hasta la jornada 22. Comenzaba la segunda vuelta y Sandoval- al frente del equipo desde octubre- decició alinear a Cuéllar de nuevo, que sería el dueño de la portería hasta final de temporada, exceptuando el encuentro frente al Sabadell, que disputó Juan Pablo por unas molestias musculares de Iván Cuéllar, y el último partido del campeonato, en Miranda de Ebro, que lo jugó Raúl Domínguez.
Doctorado en el Bernabéu
Si le preguntásemos a los aficionados del Sporting cuál es el mejor partido que recuerdan de Juan Pablo, la mayoría respondería: El 0-1 en el Santiago Bernabéu, el mejor partido que se recuerda del equipo asturiano en los últimos tiempos. Aquel 2 de abril, los pupilos de Manolo Preciado tuvieron que sufrir de lo lindo para mantener a cero su portería y lograr la épica victoria; un triunfo histórico, pues suponía el fin de nueve años de imbatibilidad de José Mourinho en casa. La segunda parte fue un monólogo de ocasiones de los Higuaín, Özil, Di María y Adebayor, que fueron incapaces de batir la meta rojiblanca defendida por un magnífico Juan Pablo. El guardameta leonés desbarató cada llegada de los jugadores blancos y sus paradas le dieron la victoria al combinado de Manolo Preciado. Entre sus intervenciones, quizá la más recordada sea un mano a mano con Higuaín, la mejor oportunidad para el Real Madrid.
Aquella noche, Juan Pablo no sólo se marchó del Bernabéu con tres puntos bajo el brazo, sino que se llevó una matrícula de honor por su actuación en la fortaleza blanca.
Al día siguiente, todas las crónicas de la amarga derrota del Real Madrid incidían en lo mismo: El equipo de José Mourinho se había estrellado contra una muralla llamada Juan Pablo Colinas Ferreras.
En el ‘hall of fame’ de los guardametas rojiblancos
Juan Pablo Colinas (2 de septiembre, 1978) se marcha del Sporting con la redonda
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| Pretemporada |
Al margen del aspecto deportivo, Juan Pablo será recordado en Gijón como un hombre tranquilo y paciente, siempre alejado de los focos mediáticos y de toda la parafernalia que suele rodear al fútbol moderno. Su semblante serio le confiere un aspecto formal y muy reservado, que esconde a una persona cercana en el trato con la gente y a un gran capitán, un líder tanto sobre los terrenos de juego, como en el vestuario.
Fuera del campo del fútbol, Juan Pablo ocupa su tiempo libre con su familia y estudiando la carrera de Magisterio y en más de una ocasión confesó que de no ser futbolista, sería profesor.
El futuro de Juan Pablo permanece en el aire por el momento, aunque con sus cualidades no le costará encontrar un nuevo destino. Según su agente, ciertos equipos de la liga española y del extranjero han mostrado su interés por el meta leonés, que deberá decidir ahora dónde iniciar una nueva etapa en su carrera futbolística.
7 de junio de 2013
Un año después. Carta a Manolo Preciado
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| Foto: El Mundo |
Han transcurrido ya 365 días desde que tu corazón dejara de latir para siempre y no ha pasado un sólo momento en que no me haya acordado de ti. Ni yo, ni nadie en Asturias o Cantabria te olvida.
Recuerdo con toda claridad la mañana en que despertamos con la noticia de tu muerte. A pesar de que sólo había cruzado contigo un par de palabras en los entrenamientos, me sentí como si hubiera perdido a un amigo, a un amigo de los que dejan huella. Y como yo, muchísimos sportinguistas sintieron lo mismo. El vacío que has dejado en los corazones de miles de personas nunca podrá ser ocupado con nada. Porque tú, apreciado Manolo, fuiste capaz de llegar a lo más profundo del corazón de la gente con tu forma de ser. Tu carácter bonachón y alegre, siempre con una sonrisa en la cara, siempre atento con los aficionados; tu voz quebrada que transmitía firmeza, seguridad y confianza, tu fuerza, tu perseverancia, tu carisma, incluso tu bigote gris, símbolo de la canción que marcó el ascenso a Primera División. La grada cantaba "me voy a dejar un bigotín, como Preciado, como Preciado", una muestra más de la profunda marca que has dejado en esta tierra.
Llegaste al Sporting de Gijón prácticamente de puntillas, en una época gris para el equipo, que pugnaba por retornar a la élite del fútbol español. Un equipo con una plantilla formada mayoritariamente por gente de la casa que tenía potencial y mucha ambición por llegar a lo más alto y que, gracias a tu labor, lo consiguió. Un equipo que, desde el verano de 2006, recuperó su principal activo, la afición. No sólo conseguiste que el Sporting regresara a Primera, sino que hiciste algo aún más importante si cabe: Volver a unir al sportinguismo. Conseguiste encajar las tres piezas fundamentales, club, equipo y afición, para que el reloj funcionara de nuevo.
Pero ese reloj se paró aquel 6 de junio de 2012, a las once y cuarto de la noche. Tras el descenso a Segunda División consumado esa misma temporada, el sportinguismo recibió otro palo, todavía más duro, un palo del que aún cuesta recuperarse. Es, probablemente, la campaña más amarga que ha vivido nuestro equipo, nuestro Sporting, aunque desgraciadamente, ésta no ha sido mucho mejor.
Y eso que el verano trajo consigo ilusión y buenas sensaciones de cara al comienzo del curso en la categoría de plata. Con Manolo Sánchez Murias al frente del banquillo y una plantilla que logró mantener su columna vertebral y no sufrió demasiadas bajas, la temporada se esperaba bonita. El reto no era fácil, pues no se asciende a Primera así como así, pero todo el mundo soñaba con conseguirlo. Por ti. Un ascenso por Manolo Preciado. Sin embargo las cosas no salieron como todos esperábamos. Relevo en el banquillo, bajas de jugadores, falta de rendimiento en los partidos clave... Una sombra gris se cernía sobre El Molinón y la tormenta no iba a tardar en llegar. El fracaso deportivo hizo estallar a una afición cansada de los tejemanejes de la cúpula directiva y no tardó en movilizarse para protestar contra la gestión del club. El resultado fue ver El Molinón prácticamente desierto en el penúltimo partido de la temporada y a miles de sportinguistas congregados a las puertas del estadio.
Ay, Manolo, si pudieras ver en qué se ha convertido tu Sporting en este último año. No lo quiero imaginar. Lo que tú conseguiste unificar, los lazos que tú creaste entre ambas partes, se han roto en tan sólo doce meses. Y si a la afición le duele esta situación más que a nadie, a ti te dolería el doble, después de dejarte el alma y la piel por nuestro Sporting.
Pero basta de hablar de cosas tristes y feas, que no es el motivo de esta carta, y vayamos al quid de la cuestión. Hoy El Molinón se ha vestido de gala para recordarte. Desde este 7 de junio de 2013, Manolo, estarás para siempre con nosotros en el que fue tu estadio durante seis maravillosas temporadas. La idea fue obra de los integrantes de la peña Portal Sportinguista, que desde el primer momento se volcaron con el proyecto, que recibió el nombre de Eterno Preciado. El objetivo, levantar una estatua con tu figura a las puertas del estadio. No faltaron apoyos para reunir el dinero necesario para que la escultura, elaborada por Vicente Santarúa, fuera una realidad. Y ahí está el resultado, en la alameda que lleva tu nombre. A partir de hoy, Manolo Preciado estará siempre con nosotros y nosostros con Manolo Preciado. Una hilera de placas adorna el monumento con los nombres de todos los que se sumaron a la iniciativa. Todo el mundo quiso ayudar y de todas partes llegaron muestras de apoyo, demostrando el cariño que se te tiene en doquier.Y no es este el único gesto para recordarte. Todos buscan su forma de homenajearte, desde reportajes recordando tu figura y programas de radio con tus mejores frases, hasta canciones compuestas exclusivamente para ti. Cada uno tiene su particular forma de hacerlo, mira David Barral, por ejemplo, que se ha hecho un tatuaje: https://twitter.com/barral23/status/342651677683367936
La vida trancurre, igual que hace un año, pero ahora todo es diferente. Mareo es distinto, El Molinón es distinto, incluso Gijón, Asturias, Santander, son distintos desde que tú no estás. Cuando pienso en ti, en tus frases, en tus gestos durante los partidos, en tus memorables ruedas de prensa, es imposible contener las lágrimas. La herida ha cicatrizado, pero esa marca quedará para siempre en nuestros corazones, porque tu recuerdo permanecerá con vida. Hay señales que nunca se borran, pero tampoco quieres que lo hagan. Recordaremos tu paso por el Sporting como lo más grande que le ha pasado el equipo en los últimos tiempos. Por muchos meses, años o décadas que pasen, prometo que no te olvidaré. Y mientras ese recuerdo permanezca latente, tú seguirás vivo Manolo Preciado.
Y ya para despedirme en esta carta, te dejo esta preciosa canción que te ha compuesto Pipo Prendes y que resume a la perfección el sentimiento de todos los que te conocimos y te queremos.
11 de abril de 2013
El Sporting apuesta por la continuidad del banquillo
| Foto: http://www.realsporting.com |
José
Ramón Sandoval será el técnico del Sporting hasta el 2015. Así lo confirmaba
ayer el club a través de un comunicado que se hacía público a última hora de
la tarde. El equipo rojiblanco ya piensa en el futuro y ha decidido prolongar
el contrato del entrenador madrileño para las dos próximas campañas. De esta
manera, la estabilidad volverá al banquillo del Sporting, que ha tenido cinco
inquilinos en los últimos catorce meses: Manolo Preciado, Iñaki Tejada, Javier
Clemente, Manolo Sánchez Murias y el propio Sandoval.
La
noticia de la renovación de Sandoval se hacía oficial durante la tarde de ayer,
aunque ya se habían escuchado rumores las últimas semanas. Tanto si se logra el
objetivo marcado en pretemporada- el ascenso a Primera División- como si no, el
Sporting ha apostado por mantener al madrileño al frente del equipo y darle
continuidad al trabajo que ha desarrollado desde que se hizo cargo del
banquillo rojiblanco en el mes de octubre.
Este
mediodía, el Sporting ofrecía una rueda de prensa para ratificar la renovación
de Sandoval, que se mostraba muy ilusionado ante la ampliación de su contrato.
«Es un día muy bonito para mí, un día inolvidable en mi carrera». El pasado 18
de octubre, en su presentación como entrenador del Sporting, el técnico
afirmaba que: «Aposté por el Sporting porque creo que podemos hacer grandes
cosas y para mí, que me haya elegido, es un gran halago». Una opinión que, con
otras palabras, volvía a recalcar hoy. En Gijón el técnico de Humanes se ve
«feliz por poder trabajar en un club donde siempre se me ha dado cuanto he
pedido, en el que puedo disfrutar de unas instalaciones magníficas, del trabajo
de mi equipo técnico, así como del que me ofrecen los restantes integrantes del
organigrama de Mareo».
Sandoval
no ha querido hablar todavía de sus planes para el futuro e insiste en que el
único objetivo que pasa ahora mismo por su mente es el de ganar el próximo
partido, ante el Guadalajara. La derrota en Sabadell ha dejado al Sporting a ocho puntos de
los puestos de promoción de ascenso a Primera, pero el técnico rojiblanco no se
rinde. «No vamos a bajar nunca los brazos para poner al Sporting donde se
merece. La palabra fracaso es para el que no lo intenta».
El
entrenador madrileño estuvo acompañado en la sala de prensa de la Escuela de
Fútbol de Mareo por el secretario técnico Raúl Lozano y por el presidente del
consejo de administración Manuel Vega Arango. «Defendemos a ultranza a
Sandoval, que es intachable. Me alegro de haber tomado esta decisión»,
reconocía el dirigente asturiano.
Pensando en junio
A
pesar del interés de Sandoval por centrarse exclusivamente en el presente más
inmediato, también hubo tiempo para hablar del
futuro durante la rueda de prensa, especialmente de uno de los temas que más inquietan a la afición
rojiblanca. ¿Qué pasará con los jugadores importantes del equipo en verano si
el Sporting no logra el ascenso? La respuesta de Sandoval, que él confía en
mantener a la plantilla con la que ha contado hasta ahora: «Por mi cabeza no
pasan traspasos, si los hay será por la viabilidad del club». Un nombre propio
surgía en la sala de prensa de Mareo, el de uno de los jugadores que mejor
rendimiento está ofreciendo esta temporada: Óscar Trejo. Sobre el argentino,
Sandoval afirma que cuenta con él «mientras Trejo quiera seguir con nosotros.
Aún le quedan 3 años». Manuel Vega Arango, por su parte, indicaba que «si hay
que vender se hará. Intentaremos que sea lo menos posible».
Lo que está claro es que el Sporting debe mantener a
los pesos pesados del equipo si el objetivo es regresar cuanto antes a Primera.
Después de todo, «no somos un club vendedor» (Vega Arango, 24 de diciembre de
2009).
25 de marzo de 2013
Bernardo, un seguro de vida para la defensa
El entrenador inglés John Gregory afirmaba que «los delanteros ganan partidos; los defensas ganan campeonatos», lo que equivale a decir que de nada sirve tener un gran delantera si la defensa hace aguas. Era lo que le ocurría al Sporting de la primera vuelta; el equipo funcionaba bien de mediocampo hacia delante, pero la línea defensiva ofrecía demasiadas dudas. En las diez primeras jornadas del campeonato los gijoneses ya habían encajado dieciséis goles. Pero con el año nuevo y la llegada de Bernardo, el panorama cambió sustancialmente.
Formado en las categorías inferiores del Sevilla, Bernardo Espinosa llegó a Gijón el día antes de Nochevieja. El central colombiano, cedido por el club hispalense, se incorporaba al equipo rojiblanco hasta final de temporada para reforzar la insegura zaga del Sporting. En su primer entrenamiento a las órdenes de José Ramón Sandoval, Bernardo ya dejó muestras de sus cualidades: rapidez, anticipación y dominio del juego aéreo. Unas virtudes que se confirmaron en el primer partido que disputó con la camiseta del Sporting, una semana después de su llegada. Bernardo fue titular ante el Recreativo de Huelva junto al joven Borja López, que se había ganado un puesto en el centro de la zaga. Aunque el equipo asturiano no pasó del empate en el Nuevo Colombino, una leve mejoría se empezó a notar sobre todo en la línea de atrás, más sólida y fiable que en anteriores encuentros.
Con el paso de las jornadas, la pareja Bernardo- Borja se fue consolidando y el progreso en defensa se hizo cada vez más patente. Con la mejora defensiva el equipo se vio más seguro y confiado y se atrevió a dar un paso hacia delante. El Sporting ha empezado a jugar con más soltura sobre el terreno de juego, sin miedo a alejarse demasiado de su área y los buenos resultados han comenzado a llegar. Aunque todavía persisten ciertos errores, tanto individuales como colectivos, el cambio es evidente. De hecho, el combinado gijonés ha conseguido dejar su portería a cero ante Girona, Alcorcón y Almería, segundo, tercer y cuarto clasificados respectivamente.
Bernardo ha aportado la contundencia y solidez defensivas que el Sporting ansiaba y que echaba de menos desde la salida de Alberto Botía del equipo gijonés el pasado verano. Pero no son sólo las virtudes sobre el campo las que hacen del colombiano una gran incorporación. Sus casi dos metros de altura le convierten en una pieza clave en labores defensivas, pero también en las ofensivas. En cada jugada a balón parado es habitual ver al colombiano en el área contraria, esperando para rematar. De hecho, el central rojiblanco ya sabe lo que es marcar con la camiseta del Sporting. Lo hizo ante el Numancia, en el primer encuentro de la segunda vuelta, aunque curiosamente no fue un gol de cabeza, sino un remate con el pie derecho.
Además de sus virtudes sobre el terreno de juego, Bernardo ha dado toda una muestra de compromiso y sacrificio por el Sporting, hasta el límite de aguantar jugando 45 minutos con un esguince de tobillo (Villarreal 2- Sporting 1). Y no es el único percance que ha sufrido. Acabó el partido frente al Racing con una fractura en el segundo metacarpiano de la mano izquierda, que le obligó a jugar escayolado los siguientes encuentros. Y ante el Alcorcón necesitó seis puntos de sutura en la frente tras un choque con Oriol Riera. Sin embargo, sólo las tarjetas le alejaron del terreno de juego. En El Madrigal Bernardo vio la quinta cartulina amarilla y se perdió su primer partido con el Sporting ante el Barcelona B.
Lo que está claro es que, con Bernardo en el campo, el Sporting ha solucionado el defecto que arrastraba desde el verano: la flaqueza defensiva. La incógnita ahora es saber si el equipo podrá contar con él para la próxima campaña. El Sevilla le cedió hasta el 30 de junio sin opción de compra y, tras su buena actuación, el club hispalense podría recuperarlo de cara a la temporada que viene. Habrá que esperar hasta el término del curso 12-13 para resolver el interrogante.
23 de marzo de 2013
Una fiesta agridulce en El Molinón
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| Foto: LNE |
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| Foto: LNE |
Por las calles de Gijón, habitualmente teñidas de rojiblanco en los días de partido del Sporting, no dejaban de verse camisetas y bufandas con los colores de la selección española. La gente esperaba ansiosa el momento de ver a los campeones en acción. Así quedó patente el jueves por la tarde, durante el entrenamiento que el combinado nacional realizó en El Molinón. 20.000 personas llenaron el estadio gijonés, casi tantas como las que registra en los partidos del Sporting. Está claro que la Roja mueve a las masas.
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| Villa con Zaida, Olalla y Luca, sus tres hijos (El Comercio) |
Ambiente de gala en el pre-partido
Se esperaba un lleno absoluto en El Molinón para el encuentro entre España y Finlandia, el cuarto partido de la fase de clasificación para Brasil 2014. En las taquillas se podía ver el cartel de “entradas agotadas”. Todo estaba preparado para vivir una gran fiesta. Los aficionados comenzaron a acercarse a las inmediaciones del estadio casi tres horas antes del encuentro. No sólo españoles, también finlandeses que aprovecharon la cercanía de las vacaciones de Semana Santa para desplazarse hasta Gijón y apoyar a su selección. La ciudad asturiana no se teñía solo de rojo y amarillo, también de blanco y azul.
El aparcamiento de El Molinón y los más cercanos al estadio no tardaron en llenarse de coches. Una marea de camisetas, sombreros y bufandas llenaron de color rojigualdo el perímetro del estadio gijonés. Centenares de niños esperaban ansiosos el momento de entrar al campo; la mayoría de ellos sólo conocían los tiempos más recientes de la selección, en los que los éxitos habían llegado uno tras otro. Se podía ver la emoción en sus caras, deseosos de ver un gran partido de la Roja.
A una hora para el inicio del encuentro las gradas de El Molinón presentaban un inmejorable aspecto. Los flashes de las cámaras de fotos se veían por doquier y eso que aún no habían saltado los jugadores de la Roja al campo. Cuando los once elegidos por Del Bosque para salir como titulares abandonaron el vestuario y comenzaron el calentamiento, fueron recibidos con una gran ovación y los flashes se multiplicaron. Era una ocasión única y los aficionados querían inmortalizar el momento. Habían transcurrido ocho años desde la última visita de la selección española a El Molinón. El 17 de agosto de 2005, la Roja disputaba un amistoso contra Uruguay en el estadio gijonés; un partido preparatorio para la fase de clasificación de cara al Mundial de Alemania 2006. De los futbolistas que disputaron aquel encuentro, bajo las órdenes de Luis Aragonés, seis continúan vistiendo la elástica roja: Puyol, Reina, Xavi, Xabi Alonso, Torres y Sergio Ramos, pero sólo uno de ellos jugó ayer en El Molinón: Sergio Ramos, que salió de inicio ante Finlandia y celebró su 100º partido con la selección española. Y a sus 26 años el sevillano se convertía en el jugador europeo más joven en alcanzar la centena de encuentros con la selección absoluta.
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| España 2- Uruguay 0 (2005). Foto: Mundo Deportivo |
Que empiece la fiesta
Finalizado el calentamiento de ambos equipos, los veintidós protagonistas se retiraron a sus respectivos vestuarios. Restaban diez minutos para que rodara el balón en El Molinón. El lleno era absoluto y la expectación no dejaba de aumentar. El colorido rojo y amarillo de las gradas contrastaba en la esquina del fondo norte con los tonos blanquiazules de los aficionados finlandeses, que no eran pocos. En torno a 500 hinchas de la selección de Finlandia animaban a su equipo en la grada reservada a los aficionados visitantes.
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| Foto: El Comercio |
Con puntualidad británica, el balón empezó a rodar en El Molinón. Finlandia puso el esférico en juego desde el círculo central, pero la posesión apenas le duró unos segundos. El combinado español se hizo con el dominio del partido en menos que canta un gallo y fijó su punto de mira en la portería que defendía Niki Mäempää. Sin embargo el equipo español desarrollaba un juego demasiado horizontal y le costaba atravesar el entramado defensivo de Finlandia. Encerrados en su mitad del campo, los hombres de Paatelainen jugaban con un claro 4-5-1. La línea de cinco jugadores por delante de la defensa complicaba el juego entre líneas de la selección, que tampoco encontraba solución en el juego por las bandas para llegar al área blanquiazul. Mucha posesión, pero nulas ocasiones de gol. Y eso que el partido había comenzado muy bien para los de Vicente del Bosque, con un centro de Cesc Fábregas que Moisander casi cuela en su propia portería. Pero sólo fue un espejismo.
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| Foto: El Comercio |
Entre pases en el centro del campo, centros sin rematador, incorporaciones de Arbeloa y Jordi Alba por las bandas y disparos desde fuera del área que no inquietaron a Mäempää transcurría el primer período. Los minutos avanzaban y el ánimo no decaía en la grada, impulsado por los redobles de tambor de Manolo, “el del bombo”, que recorría la grada gijonesa entre ovaciones.
El público ansiaba que España abriera el marcador y cada llegada levantaba a los espectadores más inquietos de sus asientos. Un disparo de Iniesta que se fue a las manos de Mäempää, un lanzamiento de Cazorla que se envenenó y a punto estuvo de colarse en la portería y un remate desviado de Sergio Ramos fueron las mejores oportunidades. Finlandia, por su parte, apenas inquietó a Víctor Valdés, que pasó un primer tiempo muy tranquilo.
España no podía estirar más las líneas; en muchos momentos del partido, sólo el guardameta catalán permanecía en la mitad del campo española. Defensa adelantada, laterales expeditivos, posesión del esférico,... Todo lo necesario para ganar un partido lo estaba poniendo en práctica la Roja. Todo, salvo marcar un gol. A punto estuvo de lograrlo Iniesta en el minuto cuarenta y dos, con un potente disparo que obligó a Mäempää a estirarse para evitar que se colara en su red.
Gol y apagón nacional
El panorama cambió ligeramente tras el descanso. Del Bosque dio entrada a Pedro, que ocupó el hueco de Santi Cazorla. Aplausos para el de Lugo de Llanera, que había dispuesto de alguna que otra ocasión en la primera parte. Parecía que el guión del juego era el mismo que el del primer tiempo, pero algo iba a cambiar cinco minutos después. Balón al segundo palo que cuelga Silva desde el córner derecho y cabezazo de Sergio Ramos que se cuela en la meta de Mäempää con cierto suspense. Mejor centenario imposible para el central del Real Madrid, que anotaba su noveno tanto con la camiseta de la selección española.
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| Foto: El Comercio |
La posesión de España era aplastante, llegando a tener un 87%. Finlandia, con el 13% restante y todos sus jugadores concentrados en defender, apenas conseguía hilar alguna jugada peligrosa. El único jugador que estaba más libre, preparado para montar un contragolpe en cualquier momento era Pukki, el ex futbolista del Sevilla Atlético y ahora en las filas de Schalke 04.
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| Foto: El Comercio |
Pasada la media hora de juego de la segunda parte, Finlandia comenzó a estirar tímidamente su línea ofensiva y a provocar más de un susto en la afición, aprovechándose de los despistes defensivos, aunque sin remates claros. La sorpresa llegaba en el minuto setenta y nueve. Pukki recibe un balón a la espalda de la defensa, se va de Piqué y Ramos, encara a Valdés y empuja el cuero al fondo de la red. Todos los jugadores finlandeses que estaban sobre el campo, excepto Mäempää, corrieron a abrazar al autor del tanto que ponía las tablas en el marcador. Se hacía el silencio en el estadio gijonés, salvo en la esquina del fondo norte con la grada este, donde el medio millar de hinchas blanquiazules festejaban el gol por todo lo alto.
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| Foto: El Comercio |
La última ocasión del encuentro fue un saque de esquina favorable a la Roja, que Mäempää logró blocar en medio del caos de jugadores que había en el área. Un pequeño barullo se formó en aquel momento, que acabaría con Silva y Moisander amonestados. Un lance del juego, sin más consecuencias.
Con el pitido final, la selección finlandesa al completo corrió el celebrar el trabajado punto con sus aficionados. Era un punto, pero el combinado escandinavo lo festejó como un auténtica victoria sobre la bicampeona de Europa y campeona del Mundo. Caras largas, por el contrario, en los jugadores españoles, que se fueron directamente al vestuario. Sólo unos pocos, entre ellos Gerard Piqué, se quedaron sobre el campo para aplaudir a la afición asturiana que, una vez más, había estado sobresaliente. La noticia positiva de la noche es que la Roja continúa invicta en El Molinón. Nunca ha perdido en sus nueve visitas al feudo gijonés.
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| Foto: El Comercio |
8 de marzo de 2013
Archivos históricos: Villarreal- Sporting
Este domingo, el Sporting visitará por quinta vez en su historia El Madrigal para enfrentarse al Submarino amarillo, dirigido por el exportinguista Marcelino García Toral. Será el segundo enfrentamiento en la categoría de plata del fútbol español. En Primera División se han visto las caras en tres ocasiones.
De todas las visitas al feudo castellonense, la que mejores recuerdos traerá a los aficionados rojiblancos es sin duda la primera, en la que los asturianos se impusieron por 1-2. Fue durante la temporada 99-00, cuando ambos conjuntos militaban en Segunda División- una campaña que supondría el regreso del Villarreal a Primera División. El Sporting, que por aquel entonces dirigía Pedro Braojos, ya ganaba por 0-2 a la media hora de juego, gracias a los tantos de Mario y Cheryshev. Durante el segundo tiempo tuvo que aguantar la presión del Submarino amarillo, que recortó distancias por medio de Moisés y pudo lograr el empate de no ser por el guardameta Sergio Sánchez, que logró desbaratar una inmejorable ocasión de Craioveanu a puerta vacía. Además, el equipo rojiblanco acabó el encuentro con dos jugadores menos tras las expulsiones de Isma y Lediakhov.
Después de aquel partido, hubo que esperar nueve años para volver a vivir un enfrentamiento entre castellonenses y gijoneses en El Madrigal. Tras conseguir el ascenso el 15 de junio de 2008, el Sporting regresaba a Primera División la temporada 08-09. En febrero, el equipo de Manolo Preciado volvía a pisar El Madrigal para enfrentarse al Villarreal de Manuel Pellegrini, que acabaría la temporada en puestos de Europa League. El combinado rojiblanco llegaba a este encuentro después de perder ante Barcelona y Real Madrid, que se disputaban la primera posición de la tabla y con la firme intención de volver a la senda de la victoria a costa del Submarino amarillo. Y a punto estuvieron de lograrlo los gijoneses, pues Mate Bilic adelantó el Sporting cuando apenas se había jugado un minuto.Sin embargo poco le duró la alegría al equipo de Manolo Preciado, pues en la siguiente jugadada Rossi puso las tablas en el marcador. En el segundo tiempo, Capdevila anotaba el 2-1 definitivo.
Un año después, el Submarino amarillo volvería a llevarse los tres puntos gracias a un solitario tanto de Godín.
El enfrentamiento de la temporada 10-11 será recordado como uno de los partidos con más épica del Sporting; un encuentro en el que los de Manolo Preciado lograrían sumar un punto jugando con dos hombres menos. El equipo rojiblanco se presentaba en El Madrigal a dos puntos de la zona de descenso y con la necesidad de puntuar. El Submarino amarillo, por su parte, estaba firmando una excelente temporada y ocupaba la cuarta plaza, que daba acceso a la Champions League.
Rossi adelantó al Villarreal a la media hora de juego y, aunque el Sporting parecía dispuesto a conseguir el empate, no pudo toparse con más obstáculos. En el minuto 65 José Ángel veía la segunda cartulina amarilla y dejaba a su equipo con diez jugadores; dos minutos después, Cuéllar se lesionaba y Juan Pablo tenía que sustituirle. Y por si esto no fuera poco, en el minuto ochenta y nueve Sastre se vio obligado a frenar una contra de Nilmar- que le hubiera dejado sólo ante Juan Pablo-, lo que le costó la roja directa. El equipo asturiano se quedaba con nueve jugadores, perdiendo por 1-0 y a falta de cinco minutos para el final del encuentro.
Sin embargo, la suerte se le puso de cara cuando Fernández Borbalán señaló penalti tras una caída de Nacho Novo en el área del Villarreal. Diego Castro cogía el balón, se encaminaba al punto de penalti y, con la sangre fría que caracteriza al gallego, ejecutaba la pena máxima con un disparo a lo Panenka que sorprendió a Diego López y supuso el tanto del empate. Quizá el punto más sufrido que lograron los rojiblancos esa temporada y que le serviría para conseguir el objetivo de la permanencia.
El último precedente tuvo lugar la pasada campaña, en la que Sporting y Villarreal consumarían su descenso a Segunda División. En aquel encuentro, el Submarino amarillo volvería a llevarse los tres puntos tras endosarsle un 3-0 al equipo de Manolo Preciado.
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| Mundo Deportivo |
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| Mundo Deportivo |
Un año después, el Submarino amarillo volvería a llevarse los tres puntos gracias a un solitario tanto de Godín.
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| Mundo Deportivo |
Rossi adelantó al Villarreal a la media hora de juego y, aunque el Sporting parecía dispuesto a conseguir el empate, no pudo toparse con más obstáculos. En el minuto 65 José Ángel veía la segunda cartulina amarilla y dejaba a su equipo con diez jugadores; dos minutos después, Cuéllar se lesionaba y Juan Pablo tenía que sustituirle. Y por si esto no fuera poco, en el minuto ochenta y nueve Sastre se vio obligado a frenar una contra de Nilmar- que le hubiera dejado sólo ante Juan Pablo-, lo que le costó la roja directa. El equipo asturiano se quedaba con nueve jugadores, perdiendo por 1-0 y a falta de cinco minutos para el final del encuentro.
Sin embargo, la suerte se le puso de cara cuando Fernández Borbalán señaló penalti tras una caída de Nacho Novo en el área del Villarreal. Diego Castro cogía el balón, se encaminaba al punto de penalti y, con la sangre fría que caracteriza al gallego, ejecutaba la pena máxima con un disparo a lo Panenka que sorprendió a Diego López y supuso el tanto del empate. Quizá el punto más sufrido que lograron los rojiblancos esa temporada y que le serviría para conseguir el objetivo de la permanencia.El último precedente tuvo lugar la pasada campaña, en la que Sporting y Villarreal consumarían su descenso a Segunda División. En aquel encuentro, el Submarino amarillo volvería a llevarse los tres puntos tras endosarsle un 3-0 al equipo de Manolo Preciado.
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